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Cáncer

El Mito de las Terapias "Demostradas"

Entre el 80 y el 90 por ciento de lo que los médicos aplican son conjeturas no comprobadas científicamente. Gracias a esta definición sustentada por el gobierno, la mayor parte de la medicina moderna debería considerarse chapucería.

La quimioterapia y la radiación, dos de los tres principales métodos comprobados para el tratamiento del cáncer, aparentemente entran dentro de la definición de la OTA como métodos no demostrados, charlatanería potencialmente peligrosa, por lo menos en gran parte de su uso actual en los Estados Unidos.

La quimioterapia

La quimioterapia ha tenido éxitos dramáticos en el tratamiento de cánceres de la linfa y las células de la sangre: las leucemias, los linfomas, y la enfermedad de Hodgkin (un tipo de cáncer de la linfa). Estos cánceres se tratan mediante la quimioterapia combinada en la que se utiliza un "cocktail" de varias drogas tóxicas diferentes al mismo tiempo. Estos cocktails, cuando han sido precedidos por la cirugía y la radioterapia, han alcanzado índices de curación significativos, principalmente en el caso de tipos raros de tumores sólidos tales como el coriocarcinoma.

La clínica Janker en Bonn, Alemania, es famosa por sus tratamientos con quimioterapia de corto plazo, alta dosificación, normalmente administrada durante un período de una o dos semanas. Los informes publicados (aunque no científicos) adjudican a la clínica un índice increíble del 70 por ciento en remisiones y curas en pacientes que tenían cánceres con una amplia metástasis.

Todas estas drogas resultan venenosas no como efecto colateral sino como efecto primario, puesto que estos venenos no pueden distinguir entre las células cancerosas y las células normales, destruyen o matan a las células normales, saludables de todo el cuerpo además de atacar al tumor.

Los pacientes sometidos a la quimioterapia, con sus sistemas inmunológicos completamente destruidos o comprometidos, frecuentemente mueren de pulmonía o infecciones comunes. Los efectos a largo plazo de la quimioterapia pueden incluir lesiones al corazón semanas, meses, o años después del tratamiento; la pérdida de fertilidad; y un mayor riesgo de reincidencia del cáncer.

La quimioterapia puede ser uno de los tratamientos más devastadores física y emocionalmente. La mayoría de las cuarenta drogas oncológicas en el mercado aprobadas por la FDA producen calvicie; el cabello puede tardar años en regresar a la normalidad.

La radiación

La terapia con radiación, o radioterapia, empleada en la mitad de los pacientes americanos con cáncer utiliza rayos X de alta intensidad para debilitar la capacidad reproductiva de las células del cáncer. El problema con la radiación es que, como en el caso de la quimioterapia, daña a las células normales y saludables eliminando a su vez las células del cáncer.

La radiación deprime severamente la inmunidad y puede causar daños cromosomáticos graves tanto a nivel de las dosis de diagnóstico como terapéuticas. La radioterapia es un poderoso cancerígeno; provoca cánceres secundarios en muchos pacientes expuestos a esta terapia. En un estudio, el 17 por ciento de los pacientes tratados con radioterapia desarrollaron cánceres secundarios, en el curso de 20 años, en los sitios expuestos a la radiación.

La radiación puede lograr la remisión en 5 años en el 80 por ciento de los pacientes con la enfermedad de Hodgkin detectada muy tempranamente y además resulta efectiva en el tratamiento del Linfosarcoma, el cáncer de próstata localizado no operable, y tumores localizados en la cabeza, cuello, y cervix. Este tratamiento probablemente resulte preferible antes que la cirugía en algunos cánceres, como el de laringe o próstata.

La radioterapia aplicada luego de la cirugía en el cáncer de mama incrementa el índice de mortandad, según varios ensayos clínicos. La médula ósea, donde se generan las células de la sangre, resulta considerablemente obliterada en el campo de irradiación y es un efecto irreversible. Las personas sometidas tanto a la quimioterapia como a la radiación experimentan cánceres posteriores con una frecuencia veinticinco veces superior a la de la población en general.

La radioterapia puede impedir de manera permanente el crecimiento de los niños. Entre sus otros efectos colaterales se incluyen:

Náuseas, vómitos, excesiva debilidad y fatiga, a veces ocasionando a los pacientes lesiones o úlceras en la boca, garganta, intestinos, áreas genitales y otras partes del cuerpo. Las heridas en la boca pueden dificultar la alimentación del paciente.

Necrosis de huesos de la boca luego de la irradiación de la lengua, boca, o encías. Pérdida de pelo temporaria o permanente, dependiendo de la dosificación. Ronchas y quemaduras extensas de la piel y las membranas mucosas. Dilatación permanente de pequeños capilares y arterias debajo de la piel en pacientes que presentan una amplia área de irradiación, como en el caso del cáncer de mama. Amenorrea en las mujeres próximas a la menopausia expuestas a apenas 400 rads de radiación. (Rad significa "dosis de radiación absorbida" la cual constituye la unidad básica de radiación ionizante)

Hinchazón de tumores después de una sola dosis grande de radiación. Esto es especialmente peligroso en los tumores cerebrales. Los pacientes pueden recibir corticoesteroides a fin de prevenir este efecto.

Muchos médicos creen que la radioterapia es relativamente inofensiva, de modo que siguen recomendando a sus pacientes este tratamiento altamente lucrativo, como un paliativo. Pero aún los niveles "seguros" de radiación son sospechosos.

La cirugía

La cirugía a veces es un requisito vital en el tratamiento del cáncer. Resulta eficaz como cura de tumores tempranos, pequeños que no se han extendido a otras partes del cuerpo. Por ejemplo, la cirugía logra una sobrevida de cinco años en aproximadamente el 70 por ciento de los cánceres uterinos, en el 85 por ciento en los cánceres de piel, el 60 por ciento de los cánceres de mama, y en el 40 por ciento de los cánceres de colon. Pero una vez que el tumor ha crecido más allá de cierto tamaño o se ha extendido a otros sitios, resulta frecuentemente inoperable.

La cirugía debilita la inmunidad, produce una enorme tensión sistémica al paciente, y puede causar la muerte súbita. Muchos pacientes de cáncer han fallecido en el quirófano, o poco después de salir de la operación, a causa de las complicaciones de la cirugía. Algunas operaciones quirúrgicas se realizan inútilmente. "Aunque se ha demostrado de manera concluyente que la excisión del nodo linfático después de la radiación no previene la expansión del cáncer cervical, habitualmente se siguen realizando linfadenectomias en todo el país.

El dolor, la desfiguración, y la restricción de la función acompañan frecuentemente a la cirugía. Muchos pacientes de cáncer quedan debilitados, lisiados, traumatizados, o humillados después de la operación. Un número sorprendente de pacientes oncológicos "curados" ha visto sus vidas estropeadas a causa de una cirugía "exitosa". Por todos estos motivos, cortar el cuerpo no es la respuesta final al cáncer.


Fuente: Richard Walters
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