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Diabetes

Añadir un componente químico a la comida rápida disminuye el riesgo de resistencia a la insulina

Los científicos han identificado una forma de celulosa soluble, la hidroxipropilmetilcelulosa (HPMC), que añadida a los componentes de la comida rápida o fast-food parece ralentizar la absorción de la grasa hasta tasas más saludables y reducir la posibilidad de desarrollar resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2. Estas han sido las conclusiones del estudio realizado en animales por investigadores del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Según los expertos, este derivado de la celulosa ha sido utilizado durante medio siglo como un aditivo en muchos fármacos y alimentos, en la mayoría de los casos para proporcionar textura, pero los investigadores creen que este es el primer estudio que demuestra su potencial como un ingrediente "útil" de la comida. La HPMC, que no posee gusto ni aroma, podría añadirse a hamburguesas, pizzas, hot dogs y a otros productos de comida rápida como una nueva forma de combatir la diabetes.

Según los científicos, en los estudios llevados a cabo con hámsteres, la adición de HPMC a la dieta alta en grasas de los animales previno el desarrollo de resistencia a la insulina. El componente podría de hecho convertirse en parte de los productos alimenticios como un aditivo útil en uno o dos años después de realizar los convenientes estudios en humanos.

Añadir un componente químico a la comida rápida disminuye el riesgo de resistencia a la insulina



Los investigadores alimentaron durante un periodo de cuatro semanas a un grupo de hámsteres con una dieta alta en grasa (un 38 por ciento) con proporciones similares a las contenidas en las típicas comidas fast-food. Los resultados se compararon entonces con los de un grupo de animales que fueron alimentados con una dieta baja en grasas. Como se esperaba, los animales alimentados con la dieta alta en grasas desarrollaron resistencia a la insulina, pero los animales alimentados con la dieta de menor cantidad de grasa no lo hicieron.

Los científicos explican que cuando se sustituyó la fibra insoluble que habitualmente se encuentra en las dietas de alto contenido en grasas por la HPMC y se alimentó a otro grupo de animales durante el mismo periodo, la HPMC previno la resistencia a la insulina.

Aunque los científicos desconocen el mecanismo exacto por el que funciona la HPMC, Wallace H. Yokoyama, uno de los investigadores del estudio, cree que actúa como un regulador de la grasa. El componente parece ralentizar la absorción de las grasas, ya sea en el estómago, el intestino delgado o ambos, previniendo que altos niveles de grasas saturen el sistema digestivo. El componente también parece facilitar la movilización normal de la grasa al tejido adiposo, donde se almacena normalmente, añade el científico.

En contraste, las grasas que se ingieren de forma rápida como este tipo de comidas altamente calóricas tienden a ser desviadas a los tejidos no adiposos como el hígado, corazón y páncreas, donde pueden causar daños a las células. Los daños en el páncreas pueden conducir a la diabetes.

Aunque ya se ha probado el consumo seguro a bajas cantidades, los investigadores anticipan que se desconocen los efectos secundarios de la HPMC consumida en grandes cantidades. Basándose en estudios animales los investigadores estiman que sólo unos pocos gramos, aproximadamente 5, podrían ser suficientes para un impacto positivo de este componente sobre la salud, aunque Yokoyama señala que se necesitaran nuevas investigaciones que determinen las dosis efectivas.


Fuente: Salud.com
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