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Diabetes

Ejercicio Físico y Resistencia Insulinica

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Es indiscutible que el ejercicio físico forma parte esencial del tratamiento de la diabetes. A pesar que esto ocurre desde hace muchos años, aún persisten dudas acerca de cuál es la modalidad más conveniente para llevar a cabo actividad física.

En términos generales, se puede hablar de 2 modos básicos de actividad física: el ejercicio aeróbico y el ejercicio de resistencia.

En términos generales, se considera que la modalidad más adecuada para promover un buen control glucémico es el ejercicio de tipo aeróbico, pero últimamente ha surgido la inquietud, por parte de un grupo de investigadores pertenecientes al Centro de Entrenamiento y Aprendizaje Diabetológico del St Paul’s Hospital acerca de los posibles resultados de combinar ambas formas de ejercitación.

Mujeres en movimiento
En el estudio presentado recientemente en una prestigiosa revista médica de la especialidad, los expertos incluyeron a mujeres posmenopáusicas y diabéticas tipo 2, con obesidad y estilo de vida sedentario (menos de 20 minutos de ejercitación, 2 veces a la semana durante un año). A un grupo de ellas se les indicaron prácticas aeróbicas y a las otras, ejercitación aeróbica y de resistencia. Los resultados obtenidos mostraron que en aquellas diabéticas que habían llevado a cabo ejercicios combinados la sensibilidad a la insulina producida por el propio organismo era superior a la de las restantes participantes. Esto puede traducirse como el logro de una mejor eficacia en el accionar de la insulina, lo cual, a su vez, repercute en un mejor control glucémico.

Ejercicio Físico y Resistencia Insulinica



En todos los casos, se constató la disminución de peso corporal y de la masa adiposa, particularmente de la que se dispone en torno a las vísceras (obesidad visceral). Recordemos que es precisamente el tejido adiposo visceral el que se asocia con mayores probabilidades de experimentar complicaciones cardiovasculares.Efectos de la actividad física aeróbica y de resistencia sobre el metabolismo glucémico

El entrenamiento físico puede mejorar notoriamente la acción de la insulina a través de los cambios que induce en el tejido adiposo abdominal. En estudios de tomografía computada se ha confirmado la reducción del tejido adiposo incluido dentro del músculo, como consecuencia del entrenamiento con cualquiera de las dos variantes descritas.

En el caso de la modalidad aeróbica, ya habían sido comprobado los beneficios en la prevención y tratamiento de la insulinorresistencia, mientras que en el caso de los ejercicios de resistencia los cambios favorables obedecerían a otro mecanismo. En efecto, se ha propuesto que el desarrollo positivo de la masa muscular, promovido por los ejercicios de resistencia, puede favorecer el consumo de glucosa por parte del músculo activo y reducir, de esta forma, las necesidades de insulina para poder mantener la glucemia dentro de límites normales. Teniendo en cuenta que la masa muscular disminuye con la edad, la inclusión de ejercicios de resistencia resulta particularmente útil entre mujeres posmenopáusicas.

Es conveniente, no obstante, no comenzar ningún tipo de prácticas de las ya mencionadas sin el asesoramiento del médico y de un entrenador físico, sobre todo si se trata de personas con hábitos sedentarios y en edades en las cuales pueden existir signos incipientes de compromiso articular o pequeñas alteraciones cardiológicas. Como en el caso de la medicación y de la dieta, la opinión de su médico, quien toma en cuenta a su paciente de manera global, resulta, por lo tanto, un elemento indispensable antes de encarar un cambio de vida hacia el movimiento.


Fuente: Diabetes Online
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