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Diabetes

El Sitio Ideal para inyectar la Insulina

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Una cuestión que inquieta a quienes se inician con el uso de insulina es su administración. Muchos aspectos conducen a dudas, pero uno de los más frecuentes es la selección del lugar más apropiado para efectuar la inyección.

La técnica, sin embargo, es sencilla y, con un buen entrenamiento por parte del equipo que los asiste en el tratamiento de la diabetes, es posible que incluso un niño de 8 o 10 años pueda hacerlo por su propios medios.

Recordemos, en primer lugar, que el sitio habitual para la inyección de insulina es el tejido subcutáneo, es decir, en una zona que normalmente está compuesta por grasa y tejido fibroso, que se ubica entre la piel y el músculo que se halla en la profundidad.

En este sentido, todos aquellos sectores del cuerpo donde exista una capa de tejido subcutáneo suficiente son lugares aptos para la aplicación. Algunas de estas localizaciones son, por ejemplo, los muslos y nalgas, el abdomen, la porción superior de la espalda y los brazos.

Este último sitio (los brazos) es el tradicionalmente más empleado. No obstante, recientemente, diabetólogos del Reino Unido han analizado si se trata de una ubicación segura para los pinchazos. Este planteo se basa en las afirmaciones acerca de las dificultades en la administración subcutánea, que pueden tener lugar como consecuencia de la existencia de una capa relativamente delgada de tejido subcutáneo del miembro superior. Esto provocaría un alto número de inyecciones intramusculares en lugar de subcutáneas.

El Sitio Ideal para inyectar la Insulina



Este inconveniente podría evitarse introduciendo la aguja formando un ángulo de 45 grados (es decir, en forma oblicua), en lugar de uno de 90 grados (es decir, de manera perpendicular a la piel). La técnica mencionada, sin embargo, ofrece sus dificultades cuando es el propio enfermo quien se inyecta.

Otra alternativa es el reemplazo de las agujas de 12,7 mm por las de 8 mm, que resultan más seguras, sobre todo cuando se trata de aplicar insulina a niños. No obstante, diversos estudios han demostrado que el uso de agujas de 8 mm no suprime en forma absoluta el riesgo de administración intramuscular de insulina en niños o jóvenes con un grosor de tejido subcutáneo braquial reducido. No ocurre otro tanto en el caso de adultos en los cuales el espesor del panículo adiposo del brazo alcanza, en promedio, los 9 mm en el varón y los 15 mm en la mujer.

La importancia del sitio de administración de insulina

Todas estas disquisiciones y análisis sobre la conveniencia o no de emplear a los brazos como lugar seguro para la aplicación de insulina, surgen por las modificaciones en la acción de la insulina corriente o regular, que es menor cuando se la administra en la pared abdominal y mayor cuando se la aplica en el muslo. En este sentido, la inyección en la cara externa del brazo implica una duración intermedia entre las de ambos sitios mencionados.

Otro aspecto importante es la rotación de los lugares escogidos para este procedimiento. No está de más enfatizar este asunto para evitar la formación de nódulos o "chichones" que podrían alterar la absorción (incorporación) de insulina a la circulación sanguínea.

En síntesis, la Asociación de Diabetes del Reino Unido considera que el brazo puede seguir utilizándose como un lugar confiable para la aplicación de insulina, siempre y cuando se tomen recaudos para mejorar la técnica: emplear agujas de 8 mm y recurrir a la inyección siguiendo un ángulo de 45 grados con la superficie del brazo. Para ello, es conveniente asesorarse cuidadosamente con el equipo diabetológico y, ante dudas que pudieran surgir, extremar el monitoreo sanguíneo para precisar las consecuencias de administraciones fallidas.


Fuente: Diabetes Online
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