El virus de la hepatitis C (VCH), es treinta veces más contagioso que el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), según estudios recientes del IMSS. Además, constituye la causa más frecuente de cirrosis hepática en el mundo. Tan sólo en nuestro país, el VHC afecta al 1.5 por ciento de la población general y desafortunadamente, este número se puede incrementar de manera importante; tomando en cuenta que la mayoría de los portadores aún no han sido diagnosticados.
La hepatitis C es una infección vírica del hígado que se descubrió en 1989. Desafortunadamente, la recuperación es muy baja, ya que no presenta síntomas en sus primera etapas. De las personas infectadas, 85% son portadoras crónicas del virus; de ellas, 25 % puede llegar a desarrollar ictericia u otros síntomas de la hepatitis.
CAUSAS
En necesario el contacto con sangre infectada por virus de la hepatitis C y algunas de las maneras en que se puede dar es a través de:
Tatuajes o perforaciones (“body piercing”).
Trasfusiones de sangre o productos derivados de la sangre.
Trasplante de algún órgano.
Haberse pinchado con alguna aguja u objeto punzo cortante contaminado con sangre infectada.
Haber recibido hemodiálisis
Ser un trabajador de la salud que ha estado en contacto con sangre contaminada.
Por contacto sexual o de una madre infectada a su bebé, aunque es menos frecuente.
SÍNTOMAS
Los síntomas, generalmente son muy leves, inclusive en la mayoría de los casos se carecen de ellos. Sin embargo, algunos pacientes pueden sufrir de:
Cansancio
Malestar General
Falta de apetito
Diarrea
Fiebre
Náusea
Dolor muscular y de articulaciones
Dolor de cabeza
Oscurecimiento en la orina
Excremento de color claro
Ictericia en la piel (color amarillento)
Aunque en la mayoría de los casos no se presentan síntomas, eso no debe restarle importancia a este padecimiento. La hepatitis C es por lo general una enfermedad crónica, es decir no se cura sola, y con el paso del tiempo puede causar problemas tan serios como cirrosis hepática o el cáncer de hígado.
FACTORES DE RIESGO
PREVENCIÓN
No comparta con nadie agujas para inyectarse drogas.
Siempre utilice guantes antes entrar en contacto con sangre de otra persona
No use el cepillo de dientes o la máquina de afeitar de una persona infectada o cualquier otra cosa que pudiera haber estado en contacto con sangre
Utilice condón en caso de sostener relaciones sexuales con más de una persona.
No done sangre o plasma en caso de estar infectado.
Si sufre de hepatitis C o se considera en riesgo de haber sido infectado, hable con su médico o especialista.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Diagnóstico
Será necesario realizar un examen médico y la historia médica completa, además de algunas pruebas de laboratorio, como:
Exámenes de sangre
Biopsia de hígado
Tratamiento
Es necesario consultar a su médico para conocer el mejor tratamiento posible, el cual se basará en algunas características específicas, tales como:
Edad
Estado general de salud
Historia médica
Etapa de la enfermedad
Tolerancia a ciertos medicamentos
Desafortunadamente, NO se cuenta con una vacuna que prevenga esta variación de hepatitis, por lo es muy importante seguir las recomendaciones para prevenirla y en caso de padecerla, acudir lo antes posible con su médico.
Existen tratamientos muy efectivos para este padecimiento, los cuales si se aplican oportunamente pueden curar definitivamente la enfermedad. Si no se atiende en etapas tempranas la hepatitis C, podría provocar falla renal, en cuyo caso sería necesario un trasplante de hígado.
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