Hepatitis A, contagio oral, infantil, cura sin secuelas, existen pruebas serológicas para su detección.
Hepatitis B, contagio sexual o parenteral, grupos de riesgo, tendencia a la cronificación y cirrosis, existen pruebas serológicas para su detección.
Hepatitis C, contagio sexual o parenteral (puede haber otras vias), grupos de riesgo, adultos, tendencia a la cronificación y cancerización, existen pruebas serológicas para su detección.
Hepatitis Delta, sólo puede infectar a pacientes con hepatitis B, agrava la hepatitis B subyacente, existen pruebas serológicas para su detección.
Hepatitis E, contagio oral, mal caracterizada, parece leve, no existen pruebas serológicas para su detección.
CAUSAS
Contagio de personas enfermas a sanas.
En el caso de las hepatitis A y E, a través de la boca.
En el caso de las hepatitis B,C y Delta, a través de relaciones sexuales, transfusiones de sangre, de la madre al hijo al nacer,o compartir jeringuillas.
SÍNTOMAS
En la fase aguda (única en hepatitis A y probablemente en hepatitis E):
Falta de ánimo y apetito intensas.
Posibles cambios de humor.
Hipo o acolia (heces decoloradas o blancas).
Esteatorrea (eliminación de grasas por las heces, les dan un aspecto untuoso).
Coluria (orina color oscuro (antes se decía "como vino tinto", hoy sería más adecuado decir "como refresco de cola").
Coloración amarillenta de la piel y mucosas; inicialmente, o en los casos más leves, sólo apreciable en el blanco de los ojos.
Picor generalizado.
Tras dicha fase aguda, que culmina en la curación en la hepatitis A, se puede pasar a una fase crónica:
Epocas de cansancio,
intolerancia a los alimentos grasos,
molestias abdominales vagas,
hinchazón bajo las costillas derechas,
coloración amarillenta del blanco de los ojos a temporadas,
raramente picores nocturnos,....
Finalmente, en el caso de las hepatitis B y C,
signos de fallo hepático (ver cirrosis) o
de cáncer de hígado.
FACTORES DE RIESGO
Falta de higiene (hepatitis A, y posiblemente E).
Conductas de riesgo (sexuales y parenterales).
Transfusiones (antes de la generalización de las pruebas de detección, para la hepatitis B, a finales de los años setenta, para la hepatitis C, a mediados de los ochenta; desde entonces se destruye la sangre positiva).
PREVENCIÓN
Evitar las conductas de riesgo.
Lavarse las manos después de defecar (lavárselas a los niños).
Ante un pinchazo accidental, la administración de gammaglobulina puede prevenir el desarrollo de una hepatitis B.
Existe una vacuna contra la hepatitis B.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
El diagnóstico de la hepatitis aguda es fácil clinicamente.
Las hepatitis crónicas suelen descubrirse mediante análisis de sangre.
Para el estudio definitivo de las hepatitis crónicas puede ser necesario realizar
Ecografías,
T.A.C. (escáner) o R.M.N. (resonancia),
Toma de tejido hepático mediante una aguja (punción-biopsia) para su estudio microscópico.
Medidas Generales
Evitar el paracetamol en la fase aguda (puede ser tóxico para el hígado).
Baños de agua fresca, o algún antihistamínico suave para el picor.
Medicación
En la Hepatitis A no suele ser precisa.
El tratamiento de las Hepatitis B y C se realiza mediante la administración en el hospital de Interferón y otros medicamentos por vía parenteral (en suero).
Las complicaciones se tratarán de entrada en el hospital.
Actividad
Reposo relativo (no debe cansarse) en la fase aguda y en las reagudizaciones de la fase crónica.
Dieta
Aunque antigüamente se le prestaba mucha atención, hoy en día se ha demostrado que no influye especialmente en la curación.
Se evitarán comidas muy grasas, o que el cuerpo no tolere (las comidas peor toleradas provocan nauseas a los pacientes. Respetelas).
Beba la cantidad de líquidos adecuada.
Evite el alcohol, incluso en bajas concentraciones (cerveza, sidra). Es tóxico para el hígado.
Con esta enfermedad se aconseja seguir la siguiente dieta:
Dieta de protección hepática
POSIBLES COMPLICACIONES
La hepatitis A puede provocar una necrosis (muerte celular) masiva del hígado, aunque es bastante raro.
Las hepatitis B y C se relacionan con el cáncer de hígado y con la cirrosis.
La hepatitis E no parece provocar complicaciones.
PRONÓSTICO
La hepatitis A cura sin secuelas (si no provoca una necrosis masiva, que es mortal).
La hepatitis B puede curar o cronificarse, lo que aumenta la posibilidad de sufrir cáncer hepático y cirrosis.
El tratamiento es bastante efectivo, curando a más de la mitad de los pacientes.
La hepatitis C se cronifica con mayor facilidad, siendo, quizás por ello, más frecuente la aparición de canceres hepáticos y cirrosis en estos pacientes.
El tratamiento es bastante poco efectivo, aunque cura a un tercio de los afectados.
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