El Síndrome de Guillain- Barré, también conocido como polineuritis aguda ascendente, es un trastorno neurológico que se caracteriza por la inflamación de los nervios periféricos, es decir, los que están por fuera del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).
Puede afectar a cualquier persona, de cualquier edad y sexo, sin embargo no es muy frecuente, lo padece una persona de cada cien mil.
CAUSAS
Aunque se desconocen con precisión las causas del Síndrome de Guillain-Barré, así como los factores que lo desencadenan, se ha observado que aproximadamente un 50% de los casos, se desarrolla tiempo después de que la persona padeció una infección (viral o bacteriana), por ejemplo: un cuadro de diarrea o una infección en la garganta.
En lo que los médicos sí coinciden es que se trata de un desorden autoinmune, en el cual el sistema inmunológico de una persona (los anticuerpos) ataca la vaina de mielina que rodea los nervios periféricos. Esto provoca que los nervios no puedan transmitir las señales del cerebro hacia los músculos en forma eficaz y el cerebro no recibe adecuadamente las señales sensoriales del resto del cuerpo.
SÍNTOMAS
Los primeros síntomas del Síndrome de Guillain-Barré suelen ser: debilidad, sensación de hormigueo y pérdida de la sensibilidad en ambas piernas, que posteriormente afectan la parte superior del cuerpo (brazos y tronco).
Este desorden puede presentarse en diferentes grados:
En un caso leve, los síntomas pueden limitarse a una sensación de debilidad general que desaparece al cabo de pocas semanas. Incluso la persona tal vez no se da cuenta que padece este síndrome, ya que puede confundirse con alguna infección de tipo viral.
En un caso moderado la intensidad de los síntomas tiende a incrementarse, al grado de inhabilitar algunos músculos. La persona afectada suele caminar con dificultad y le es imposible realizar sus actividades cotidianas. Es muy importante consultar al médico porque el Síndrome de Guillain-Barré suele avanzar con mucha rapidez y la hospitalización puede ser necesaria.
En un caso severo, la persona debe ser hospitalizada de inmediato, ya que puede quedar totalmente paralizada. La debilidad es tan severa, que puede afectar las funciones cardiacas, la presión arterial y la respiración. Es común que el paciente permanezca en la unidad de cuidados intensivos para monitorear sus signos vitales en todo momento y en caso necesario conectarlo a un respirador artificial.
FACTORES DE RIESGO
PREVENCIÓN
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Diagnóstico
El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas y en el examen físico, ya que hasta el momento, no hay ninguna prueba de laboratorio específica para identificarlo. Sin embargo, el médico podría solicitar algunos estudios (un análisis de líquido cefalorraquídeo de la médula espinal, un electromiograma o estudios de la conducción nerviosa) para descartar otras posibles causas de la debilidad.
El diagnóstico es fundamental, porque cuanto más pronto se inicie el tratamiento, mejor será el pronóstico.
Tratamiento
Aunque no hay una cura específica para el Síndrome de Guillain-Barré, existen diversas terapias que disminuyen la severidad de los síntomas y aceleran la recuperación del paciente.
El tratamiento depende en gran medida del estado general del paciente y del grado de la enfermedad.
En muchos casos se utilizan analgésicos para disminuir el dolor y relajantes para controlar los espasmos musculares.
Los tratamientos que se utilizan con mayor frecuencia son:
Plasmaféresis: consiste en "limpiar" la sangre del paciente, extrayendo las sustancias tóxicas que circulan en ella. Es un método por el cual toda la sangre de paciente es sometida a un proceso para separar del plasma sanguíneo los glóbulos blancos y los rojos. Estos son incorporados nuevamente en el paciente sin el plasma, que será renovado rápidamente por el organismo. Se ha comprobado que este método permite reducir la severidad y duración del Síndrome Guillain-Barré.
Terapia con inmunoglobulinas: consiste en inyectar por vía intravenosa, altas dosis de inmunoglobulinas de un donador, cuyos anticuerpos ayudan a bloquear el efecto de los anticuerpos del paciente.
El tratamiento de este síndrome puede apoyarse también en:
Terapia psicológica: para ayudar al paciente a adaptarse a la súbita limitación de movimiento y la pérdida de la independencia que ello implica.
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