Infección de las vias respiratorias bajas (bronquitis) producida por Hemophilus Pertussis (EN ITALICA).
Afecta a niños pequeños, provocando una tos paroxística característica ("tos ferina").
CAUSAS
Infección por Hemophilus Pertussis, bacilo gram negativo del género Hemophilus, que incluye múltiples patógenos como el H. Influenzae, que produce meningitis y epiglotitis en niños menores de 4 años.
SÍNTOMAS
Tras un período de incubación de entre una semana a diez días, empieza la "Fase catarral", con:
Estornudos,
Rinorrea (mucosidad nasal abundante),
Fiebre moderada,
Anorexia (falta de apetito) y
Tos discreta.
Tras una a dos semanas se entra en la "fase paroxística", en la que predomina la tos:
Ataques, a intérvalos variables, de tos paroxística, seguidos de una inspiración sibilante muy ruidosa.
Impide la ingesta de alimentos
Dura de dos a tres semanas.
Se acompaña de vómitos provocados por el moco tragado.
Finalmente, durante la recuperación, que dura entre una y seis semanas, va atenuándose la tos, aunque los espasmos pueden proseguir, a menudo precipitados por el tabaco o la contaminación. En los adultos y niños mayores los síntomas son más leves, pero suelen ser más duraderos.
FACTORES DE RIESGO
Contacto con una persona infectada (se transmite por vía aérea).
Condiciones, como época invernal, hacinamiento, etc. que facilitan dicho contacto.
PREVENCIÓN
Aunque se han levantado críticos, la vacunación generalizada en los menores de 6 años ha reducido muy notablemente su incidencia y, caso de producirse la infección (lo que es posile), su gravedad (antes de instaurarse la vacunación en los EE.UU.A. la tos ferina provocaba tantas muertes como TODAS las otras enfermedades contagiosas juntas).
Los pacientes con un diagnóstico de sospecha de tos ferina deben ser aislados (aislamiento respiratorio), y sus contactos cercanos susceptibles deben ser vacunados y recibir un tratamiento antibiótico completo.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
Diagnóstico
El diagnóstico clínico puede ser difícil en la fase catarral, pero debe sospecharse ante cualquier niño con tos persistente susceptible (que no esté vacunado).
Pueden requerirse análisis de sangre y radiografías, para descartar otras infecciones.
Tratamiento
El tratamiento es antibiótico, pudiendo requerir el ingreso hospitalario para su administración endovenosa.
También deberán tratarse los problemas asociados, como deshidratación y falta de oxigenación.
Medidas Generales
Ninguna en especial para el paciente.
El aislamiento respiratorio es importante para frenar su transmisión a otros niños. Este incluye el empleo de mascarillas para las personas que entren en la habitación, e impedir el acceso a niños no vacunados.
Medicación
El médico pautará los antibióticos necesarios.
También puede prescribir mucolíticos, analgésicos y antitérmicos, según las circunstancias.
Actividad
Los pacientes suelen requerir reposo en cama durante las fases más agudas (catarral y paroxística), después pueden reiniciar lentamente sus actividades habituales.
Dieta
Conviene aportar líquidos para favorecer la expectoración.
Llame al médico sí
El niño no responde al tratamiento, convulsiona, se adormece o se pone azul alrededor de la boca o por los dedos.
POSIBLES COMPLICACIONES
Las más importantes durante la enfermedad son la deshidratación, anoxia cerebral (falta de oxígeno para el cerebro) hemorragia cerebral o neumonía secundaria.
A medio plazo pueden producirse ensanchamientos permanentes de los bronquios (bronquiectasias) o daño cerebral permanente.
PRONÓSTICO
Con el tratamiento hospitalario adecuado, la mortalidad es inferior al 5 %, siendo mayor cuanto más joven es el niño.
Tras dicho tratamiento, las complicaciones permanentes son mínimas.
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