El síndrome del latigazo cervical (SLC) y sus secuelas
Además de los problemas físicos que el latigazo o esguince cervical produce, conlleva un deterioro importante de la calidad de vida, ya que los dolores que padecen los afectados pueden derivar en crisis de ansiedad o llegar a cuadros depresivos
El esguince o latigazo cervical es una de las secuelas físicas más comunes de quienes sufren accidentes de tráfico por alcance o colisión en la parte trasera del vehículo o por otro traumatismo. La recuperación suele ser larga y en ocasiones dolorosa, y aunque generalmente tiene cura definitiva, hay casos en que se traduce en dolor crónico.
El síndrome del latigazo cervical (SLC) o ‘whiplash’, se produce por un movimiento repentino de la cabeza hacia atrás (hiperextensión), hacia delante (hiperflexión) o ambas, lo cual lesiona músculos, ligamentos y articulaciones el cuello.
El síndrome del latigazo vertical tiene mayor incidencia en personas jóvenes, mujeres y en general en personas de talla alta. Pese a su carácter generalmente benigno, su profusión lo convierte en una patología importante, sobre todo, por el tiempo que requiere para erradicar sus síntomas.
Síntomas del síndrome del latigazo vertical
El latigazo cervical produce dolor intenso en el cuello, limita drásticamente la movilidad del mismo y produce contractura muscular en dicha zona. El afectado puede presentar dolores en la nuca o en los brazos y adormecimiento en las extremidades superiores.
Las jaquecas, mareos y vértigo, la sensación de inestabilidad, zumbidos o taponamiento de los oídos y trastornos en la vista como fotopsias, son otros síntomas significativos del síndrome del latigazo vertical. Todo esto puede ir acompañado de otras lesiones musculares, pequeñas hemorragias internas y, en casos extremos, hernias discales o roturas de vértebras.
En los niños, el latigazo cervical puede ser mucho más grave, pues son más proclives a desarrollar hemorragias internas y lesiones medulares ya que los órganos vitales pueden desprenderse con mayor facilidad. Además, las vértebras que sujetan sus cabezas tienen escasa solidez hasta los cuatro y cinco años.
Se estima que el 50 por ciento de los afectados de síndrome del latigazo vertical, presenta molestias de uno a tres meses. Otro 40 por ciento, un año, mientras que un 10 por ciento padece dolores en la zona del cuello a lo largo de su vida. Cuando las molestias perduran después de un mes y medio de la colisión, es posible que el latigazo vertical haya provocado otro tipo de lesiones más graves en la médula o en el cerebro, señalan los expertos.
El síndrome del latigazo o esguince cervical conlleva un deterioro importante de la calidad de vida, ya que los dolores tan amplios que padecen los afectados pueden derivar en crisis de ansiedad o incluso en cuadros depresivos, esto debido a que el paciente no soporta el dolor, se siente incomprendido, está cansado de tantos medicamentos y no encuentra una solución.
Los tratamientos que se recomiendan tras un latigazo vertical, usualmente consisten en inmovlilización del cuello a través de un collarín, reposo, administración de antiinflamatorios y finalmente fisioterapia para fortalecer los músculos del cuello y de los hombros.
Diagnóstico
El diagnóstico del síndrome del latigazo cervical es complejo debido a la diversidad de traumas relacionados con la espalda, lo cual puede retrasar el mismo, con las consecuencias que ello supone para el paciente.
En aquellos casos en los que el dolor se vuelve crónico, existe la posibilidad de un tratamiento denominado ‘rizolisis’, que consiste en quemar los nervios de la articulación afectada para evitar que transmitan el dolor. Este tratamiento se utiliza como medida extrema.
Medidas preventivas
La mejor manera de encarar el síndrome del latigazo cervical es la prevención. Se estima que podrían prevenirse entre de 40 a 50 por ciento de todas las lesiones cervicales, disponiendo de reposacabezas adecuados en el vehículo y asegurándose de que esté bien colocados, es decir, inclinados hacia delante y situados a la altura del límite del cráneo.
En el caso de los niños, los autos deben estar preparados para disponer de sillas homologadas de acuerdo con las características del menor, así como cinturones de seguridad en la parte trasera del auto.
Fuente: salud.com con información de: saludalia.com
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