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Salud Femenina

Vitaminas para embarazadas en países pobres favorecen crecimiento del niño

El hallazgo de la investigación reside en que en las poblaciones pobres los efectos de los micronutrientes ingeridos por la madre persisten desde el desarrollo del feto hasta el tercer año de vida, haciendo que los niños sean más grandes y con más peso

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La ingesta diaria de suplementos de vitaminas y minerales por parte de mujeres embarazadas en países pobres hace que sus bebés nazcan con más peso y crezcan más durante los tres primeros años de vida, según un estudio publicado en la revista científica británica "The Lancet".

La investigación constata que si la mala nutrición de una mujer embarazada, común en las zonas económicamente deprimidas, es contrarrestada con la ingesta de preparados con los micronutrientes esenciales, en vez de con ácido fólico y hierro, los niños son más grandes y más pesados.

El artículo explica que, aunque se conocía que el tener un bajo peso al nacer afecta a la salud y supervivencia infantil, se desconocían los efectos en la salud del niño que tenían las intervenciones para aumentar su peso.

El experimento consistió en dar a 1.200 mujeres nepalíes ácido fólico y hierro (IFA) y un suplemento de 15 vitaminas y minerales en los dos últimos trimestres del embarazo.

Los hijos de las mujeres que ingirieron el complejo vitamínico pesaron al nacer una media de 77 gramos más que los de las que tomaron IFA.

El equipo del doctor David Osrin, del Instituto de Salud Infantil de Londres, en colaboración con el equipo nepalí de Actividades de Investigación de Madres e Hijos, realizó un seguimiento de 917 de esos 1.200 niños, que ahora tienen dos años y medio.

A esta edad, los hijos de las madres que tomaron micronutrientes pesan unos doscientos gramos más que el resto, pero también el tamaño de su cuerpo es mayor .

Así, la circunferencia de su cabeza es 2,4 milímetros mayor, la del pecho 3,2, la circunferencia de los tríceps 2 milímetros más grande y, por último, la presión sistólica era más baja.

El hallazgo de esta investigación reside en que en las poblaciones pobres los efectos de los micronutrientes ingeridos por la madre persisten desde el desarrollo del feto hasta el tercer año de vida, haciendo que los niños sean más grandes y con más peso.

El siguiente paso del equipo será estudiar las implicaciones que tendrían para la salud pública dar estos nutrientes a las madres para mejorar el crecimiento de los niños y para erradicar enfermedades crónicas derivadas de un mal desarrollo.


Fuente: EFE
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