El principal descubrimiento es que estos nanohidrogeles son "inteligentes", es decir, son capaces de detectar las células enfermas y liberar el fármaco sólo allí donde es necesario. La inteligencia de estos nuevos nanohidrogeles se basa en la detección de los cambios de pH en la sangre, ya que el nivel de acidez es diferente en las células sanas y las cancerígenas. En estado normal, la sangre tiene un pH de 7,4, mientras que en la zona donde se localiza un cáncer el pH se reduce hasta 5,2-4,7.
El hidrogel, tras detectar el cambio en el pH, atraviesa las membranas de las células cancerígenas "engañándolas" tal caballo de Troya (una trampa) para después hincharse en su interior y, finalmente, liberar el fármaco. En referencia al tamaño de los hidrogeles, este nuevo hallazgo podría garantizar la solución al problema. Cuando se crea un polímero, como es el caso de los hidrogeles, los tamaños de las partículas que lo forman son a menudo muy distintos.
El objetivo es crear, por tanto, hidrogeles con partículas del mismo tamaño que puedan transportar el fármaco correspondiente. Si estos deben inyectarse en el cuerpo humano, las partículas no pueden superar los 15-30 nanómetros (15-30x10-9 m). Los investigadores lo han conseguido mediante una técnica que ha permitido obtener nanopartículas de tamaños muy parecidos. Hacen falta, sin embargo, pruebas "in vivo" que ya se están llevando a cabo entre las universidades Complutense de Madrid y la UPV/EHU.
Ventajas
Desde el punto de vista farmacológico, las principales ventajas de los sistemas de liberación controlada con hidrogeles son el control continuo de los niveles de fármaco, de los efectos no deseados y de las dosis excesivas, la protección de la degradación de aquellos fármacos que presentan tiempos pequeños de vida "in vivo" y una disminución de los costes derivados de un mejor aprovechamiento del fármaco.
Estas y otras ventajas han llevado a los hidrogeles a usarse en varios campos de la biomedicina: lentes de contacto, prótesis en tejidos (implantes cerebrales, reproducción de tejido cartilaginoso o cirugía reconstructiva), prótesis de conductos humanos (uréter, conductos biliares y esófago), revestimiento de suturas y curación de heridas, cirugía (desprendimientos de retina, cirugía de cornea o corrección de glaucomas) o hemodiálisis, entre otros.
Durante los próximos años los hidrogeles podrían convertirse también en potenciales regeneradores de tejidos. En 2007 científicos estadounidenses ya crearon un nuevo material biológico basado en hidrogeles con sorprendentes propiedades antibacterianas. Este biomaterial podía inyectarse como un gel de baja viscosidad en una herida y quedarse rígido al entrar en contacto. Este invento abre la puerta a la posibilidad de enviar una carga prevista de células y antibióticos a reparar un tejido dañado. Es un ámbito en el que se sigue trabajando.
Nanopartículas contra el cáncer
Fruto de su investigación han desarrollado nanohidrogeles, unas 'pequeñas partículas inteligentes' que permiten la a...