Un fármaco diseñado a medida para atacar al talón de Aquiles de las células causantes de los tumores, es capaz de encoger o estabilizar dichos tumores en aquellos pacientes con ciertos tipos de cáncer hereditario resistentes a los tratamientos, y además lo hace con pocos efectos secundarios. Los resultados de las pruebas iniciales fueron publicados en New England Journal of Medicine.
Este medicamento, llamado olaparib, supone el primer éxito dentro del desarrollo de un nuevo tipo de fármaco anti-cáncer altamente personalizado. Esta estrategia aprovecha un concepto conocido como letalidad sintética, mediante el que un fármaco se diseña para que trabaje en cooperación con los fallos moleculares provocados por un tipo de cáncer específico.
Mientras que los agentes quimioterapéuticos actuales se aprovechan de la letalidad sintética en cierto grado, lo hacen por accidente en vez de estar diseñados para ello, afirma Daniel P. Silver, profesor asistente de biología cancerígena en el Instituto de Cáncer Dana-Farber y coautor de la editorial. “Es una idea particularmente elegante,” afirma Silver. “Creo que se convertirá en un tipo de metodología importante entre muchos desarrolladores de fármacos contra el cáncer.”
De los 19 pacientes con cánceres asociados al gen BRCA que fueron tratados con olaparib durante las pruebas, 12 experimentaron una estabilización sustancial y duradera, o un encogimiento de sus tumores.
La especificidad del fármaco significa que al contrario que los medicamentos de quimioterapia convencionales, que resultan igualmente tóxicos con las células normales y las cancerígenas, olaparib provoca muy pocos efectos secundarios. “Si se compara con la quimioterapia, este fármaco es como una leve brisa,” afirma Johann de Bono, oncóloga médica en el Instituto de Investigación contra el Cáncer en Sutton, Inglaterra, y que co-dirige las pruebas. “Es como tomarse un Tylenol dos veces al día.”
Sin embargo, la naturaleza del fármaco, que actúa sobre un objetivo tan preciso, también hace que sólo sea efectivo en aquellos pacientes cuyos cánceres son el resultado de una mutación BRCA1 o BRCA2. Por ahora, el éxito de los tests sirve como prueba de concepto de que la letalidad sintética resulta una estrategia prometedora para el desarrollo de fármacos anti-cáncer.
Mediante el entendimiento de la base molecular de los distintos tipos de cáncer, los investigadores pueden comenzar a diseñar un arsenal de terapias personalizadas. Y los investigadores creen que los beneficios de olaparib se pueden extender a otros cánceres caracterizados por defectos en la reparación del ADN.