Se estima que el 25% de la población de los países desarrollados padecerá este mal en algún momento de su vida
El pie de atleta es una infección fúngica de la piel y la más frecuente de las micosis. Estudios recientes estiman que el 25% de la población de los países desarrollados padecerá este mal en algún momento de su vida.
Los síntomas más comunes son: piel reseca, quebradiza y escamosa en el área afectada. Picazón y ardor; Llagas o ampollas; engrosamiento y decoloración de las uñas.
Este tipo de hongos, denominados dermatofitos, proliferan en zonas cálidas y húmedas, por ello el contagio aumenta en tiempo de verano. Es una infección altamente contagiosa que se transmite por contacto directo con artículos como zapatos, calcetines, ropa de cama, alfombras y otras superficies como piscinas, duchas, gimnasios, saunas y vestidores, entre otros.
La enfermedad debe su nombre probablemente a que es más común en atletas por el uso continuo y prolongado de zapatos cerrados (tenis). Es común que la padezcan los nadadores y soldados, presentándose con mayor frecuencia en adultos hombres.
La infección puede extenderse a las uñas, planta y laterales del pie e incluso a las manos. El pie de atleta o tiña podal como la llaman los médicos, se puede presentar al mismo tiempo que otras infecciones micóticas de la piel.
Para prevenir el pie de atleta se recomienda lo siguiente:
• Secar bien los pies después de lavarlos, teniendo especial cuidado entre los dedos.
• Cambiar calcetines y calzado diariamente.
• Utilizar preferentemente calcetines de algodón o lana.
• Utilizar zapatos transpirables de materias naturales en vez de los fabricados con materiales sintéticos.
• Evitar el uso de zapatos apretados y/o gruesos.
• Utilizar zapatillas o sandalias en piscinas, duchas públicas, vestuarios, gimnasios y hoteles.
• Secar los zapatos al sol cuando el clima lo permita, para disminuir la humedad.
• Cuando esté en casa, prefiera calzado que tenga una adecuada ventilación.
• Si con frecuencia camina sin zapatos en lugares públicos, utilice un anti-fúngico en polvo o spray diariamente.
Existe una gran variedad de medicamentos para el pie de atleta. Las infecciones leves se pueden tratar con productos de aplicación tópica como pomadas, cremas, geles, polvos o aerosoles. En casos más complicados puede ser necesaria la prescripción de cápsulas, tabletas o suspensiones.
Es importante no suspender el tratamiento al notar una mejora que pareciera ser definitiva, pues esto aumenta el riesgo de que el hongo se desarrolle de nuevo a corto plazo.