Diagnóstico y tratamiento de la Acantosis nigricans
La Acantosis nigricans se puede diagnosticar observando el aspecto de la piel y en algunos casos mediante una biopsia de piel.
Es posible que el médico ordene exámenes de sangre, endoscopias o radiografías para descartar la posibilidad de diabetes o de cáncer subyacentes.
No se ha establecido cuál es el mejor tratamiento de las lesiones cutáneas de la Acantosis nigricans. Entre los tratamientos sintomáticos se incluyen los antibióticos tópicos, los retinoides (tópicos y sistémicos) y los queratolíticos. Aunque la Acantosis nigricans no es un trastorno inflamatorio, se han empleado corticosteroides tópicos de muy alta potencia por su efecto atrofiante. Sin embargo, el tratamiento más efectivo es la pérdida de peso y el ejercicio físico conducentes a corregir la anormalidad endocrinológica subyacente.
El tratamiento principal debe ir entonces dirigido a la causa subyacente.
Pronóstico de la Acantosis nigricans
La aparición de estas lesiones dermatológicas puede ser un síntoma temprano que informa de la evolución de problemas graves, sobre todo cuando se acompaña de otros factores como antecedentes familiares de infarto, diabetes e hipertensión, obesidad abdominal, niveles elevados de triglicéridos o bajo nivel de colesterol “bueno” (HDL).
La existencia de acantosis nigricans en un paciente obeso refleja la presencia de un trastorno bioquímico serio que debe ser corregido.
La acantosis nigricans usualmente desaparece si su causa se descubre y se trata.