La malaria es una enfermedad transmitida por medio de la picadura de un mosquito, la cual afecta en su mayoría a los países de clima tropical.
La malaria es una enfermedad producida por el parasito Plasmodium, se trasmite generalmente por la picadura de la hembra infectada de ciertos mosquitos.
La mitad de la población mundial, 2.500 millones de personas vive en riesgo de adquirir la enfermedad.
Entre 300 y 500 millones de personas se enferman de malaria cada año y mata aproximadamente 3 millones cada año, a cada minuto, de 3 a 5 niños mueren de malaria.
2.000 millones de personas estuvieron expuestas a la enfermedad de la malaria, cifras alarmante si se tiene en cuenta que en el mundo hay 6.500 millones de habitantes, de los que 500 millones contrajeron el mal.
Aproximadamente unos 515 millones de asistencias clínicas fueron debidas al parásito de la malaria durante el año 2002, una cantidad que es un 50% más alta de la registrada por la Organización Mundial de la Salud.
La persona enferma puede tener síntomas diversos. La fiebre es el primer síntoma. Es cíclica, producto de la destrucción de los glóbulos rojos infectados.
Puede llegar fácilmente a 41°C, con escalofríos. Algunas horas más tarde, la fiebre cae y cesan los escalofríos.
Entre dos y cuatro días más tarde (depende de la especie de Plasmodium), el ciclo se repite.
Los síntomas de la malaria no complicada (fiebre y escalofríos) son bastante inespecíficos, de modo tal que el agente se salud que no esté alerta sobre esa posibilidad puede errar el diagnóstico.
La malaria no tratada puede provocar la muerte en pocas horas (alrededor de 24 hs), es un importante diagnóstico de sospecha en cualquier paciente con antecedentes de viajes o residencia en áreas endémicas.
Los síntomas más comunes, además de la fiebre y los escalofríos son: dolor de cabeza, dolores musculares (mialgias), dolores articulares (artralgias), malestar general, dolor de cabeza, marcado decaimiento y trastornos digestivos (nauseas, vómitos y diarrea).
Estos síntomas pueden ser fácilmente confundidos con gripe, gastroenteritis o, inclusive fiebre tifoidea, fiebre reumática o meningitis bacteriana.
Todos los signos y síntomas varían en función de la especie de Plasmodium, la carga parasitaria y el estado inmune del paciente.
Una de las formas de evitarla es cubriendo nuestro cuerpo con ropas que tapen la mayoría del cuerpo.
El empleo de repelentes (generalmente a base de dietiltoluamida - DEET) es bastante efectivo.
Dormir con mosquiteros o bellos.
Rociar el dormitorio con insecticidas que contengan piretros.
Evitar las actividades fuera de la vivienda durante la noche (sobre todo entre las 18:00 y 20:00 horas), cuando los mosquitos transmisores son más abundantes y activos.