Un esguince es una rotura total o parcial de los ligamentos articulares. Es provocado por una fuerza violenta que desgarra los ligamentos que mantiene los huesos en su sitio.
En general los síntomas son: dolor intenso, inflamación, amoratamiento o enrojecimiento de la zona afectada e incapacidad de movimiento.
Existen diferentes tipos de esguinces:
• Parcial:
El ligamento se estira demasiado y algunas de sus fibras se rompen. Hay dolor e hinchazón. Después de la lesión aparecen magulladuras, pero la articulación puede ser utilizada en cierta medida.
• Total o Completo: el ligamento se quiebra completamente. El dolor y la hinchazón son severos. Las magulladuras aparecen de inmediato y el paciente no puede mover la articulación.
• Articulaciones dislocadas: cuando los ligamentos se estiran demasiado o se quiebran por completo, el hueso puede moverse fuera de su lugar. El dolor y la hinchazón son severos.
Los esguinces pueden ocurrir en cualquier articulación, pero las más comunes son los de tobillo y muñeca. De hecho, se sabe que los esguinces son responsables de cerca del 15% de todas las lesiones asociadas con la práctica deportiva.
Los primeros auxilios en caso de esguince son:
- Elevar la extremidad afectada, incluso durante las noches.
- Reposo absoluto de la zona.
- Aplicación de frío local, con hielo, pero nunca en contacto directo.
- Traslado a un centro hospitalario para las correspondientes pruebas y en caso necesario se colocará una férula o escayola.
No se debe sobar o hacer masajes y no debe aplicarse ungüentos o pomada calientes.
El proceso de recuperación oscila entre 4 y 6 semanas, aunque depende de la edad del paciente y del tipo de lesión. Puede ser necesario utilizar muletas para caminar, y en algunos casos puede ser necesaria la cirugía.