Enfermedad de Sever: un mal de niños y adolescentes deportistas
Muchos niños y adolescentes se quejan con frecuencia de un intenso dolor en los talones, especialmente después de practicar algún deporte. Esta dolencia es conocida con el nombre de Enfermedad de Sever, en honor al Dr. J.W. Sever, quien fue el primero en describirla en 1912.
El dolor experimentado puede desaparecer tras el descanso o puede llegar a ser tan fuerte, que obligue a disminuir o suspender el ritmo de las actividades.
La enfermedad de Sever es una de las causas más frecuentes de dolor de talón en los niños y aparece sobre todo al realizar actividades físicas como caminar, correr y saltar.
Esta patología suele afectar a niños de 10 a 13 años, aunque también puede aparecer en los más jóvenes. Su incidencia es mayor en niños varones y normalmente deja de dar molestias alrededor de los 15 a 17 años, sin dejar secuelas.
A esta patología también se le denomina apofisitis del calcáneo u osteocondritis calcánea, y aunque es una enfermedad relativamente benigna, es necesario que un traumatólogo, pediatra u ortopedista, evalúe al paciente para hacer un diagnóstico diferencial, pues existen muchas otras causas de dolor en el talón (como tendinitis de Aquiles, bursitis calcánea, síndrome de uso excesivo, fracturas, etc.), algunas de las cuales podrían ser graves.
La enfermedad de Sever se produce por una falta de maduración esquelética, ya que los huesos de los niños están creciendo y al comienzo de la pubertad, éstos crecen frecuentemente más rápido que los músculos y los tendones.
Debido a ello, los músculos y tendones se vuelven tirantes y la tirantez ejerce excesiva presión sobre la parte trasera del talón. Un exceso de presión y actividad muy fuerte, pueden romper el cartílago que se encuentra en medio de las dos partes que componen el hueso del talón.
La enfermedad de Sever no es de difícil diagnóstico, el médico realiza una historia clínica, examina al paciente, evalúa qué actividades deportivas realiza el niño, si las realiza de forma adecuada y con calzado apropiado y usualmente tomará una radiografía.
El tratamiento busca aliviar o eliminar el dolor, a la vez que se intenta mantener las actividades del niño tanto como sea posible. Dicho tratamiento consiste en anti-inflamatorios, ejercicios de estiramiento del tobillo y uso de plantillas en el zapato con taloneras blandas de goma o silicona.
En casos extremos de mucho dolor, donde fracasa el tratamiento médico, se puede colocar yeso para inmovilizar el tobillo.
La rehabilitación puede durar varios meses dependiendo del grado de la lesión, y para prevenir la reincidencia de la Enfermedad de Sever, se debe evitar la obesidad del niño, para no generar presión extra en el pie; se debe evaluar las actividades deportivas que realiza el pequeño y observar si éstas se llevan a acabo en forma adecuada y con calzado que brinde una buena amortiguación.